“Dichosos los corazones flexibles porque jamás se romperán”
(S. Francisco de Sales)
QUERIDAS FAMILIAS
"No tengáis miedo"
Revista nº 1421 (marzo-abril 2010)
Del mortecino letargo del invierno surge la primavera como una explosión de vida nueva. ¡Una verdadera resurrección! Y del frío sepulcro que acogió el cuerpo de Jesús, surge irreprimible la vida, la Vida nueva y eterna.
Es Cristo, el Hijo del Padre encarnado, que asumió nuestra condición mortal, a quien los judíos mataron, que, vencedor de la muerte, se levanta glorioso y nos dice: «nadie me quita la vida: yo la doy y la vuelvo a tomar» (Jn 10,8), porque «yo soy la resurrección y la vida» (Jn 11, 25).
Ésta es la luz que en la Vigilia Pascual iluminó la noche del mundo como signo de Cristo resucitado, verdadera luz que ilumina a todo hombre que viene a este mundo. ¡Alegría hermanos! ¡No tengáis miedo!, porque en un mundo replegado sobre sí mismo, en el que se vive sin horizonte de sentido, los cristianos reconocemos que todo vuelve a ser posible. Es un gesto de esperanza que fluye de la certeza de que Cristo ha resucitado. Es el triunfo de la Vida que vence la muerte. Es Jesucristo que, resucitado, se nos muestra como Vida nueva y eterna y fuente de vida para todos los que quieran seguirle: «yo soy la resurrección y la vida; el que me sigue no camina en tinieblas, sino que tendrá la vida eterna» (Jn 8, 12).
Nos guste o no, la economía, el dinero, es hoy en día el principal poder fáctico que mueve el mundo. La actual crisis económica es un claro ejemplo de hasta qué punto hemos acabado haciendo del dinero uno de los máximos absolutos de nuestra vida. Cuando esto se tambalea, todo, se resiente. En un sociedad pues, marcada por los valores mercantilistas y materialistas que orientan nuestras acciones hacia el tener, poseer y acumular bienes, el dinero acaba siendo una de las máximas preocupaciones y objetivos de la vida, que contrasta con el humanismo cristiano, fundamentado en ser y en no tener. Es evidente que un determinado nivel de ingresos económicos es necesario para hacer frente al nivel de dignidad y que el dinero, al fin y al cabo, no da la felicidad.
Fracasar y triunfar son dos verbos que nuestra sociedad conjuga con mucha frecuencia. Son conceptos que están enraizados en nuestra cultura.
¿QUÉ ES EL ÉXITO?
Se considera exitosa aquella persona que consigue todo lo que otras personas ven como objeto de deseo. Triunfar socialmente no garantiza la felicidad. Hay personas «triunfadoras» que son muy infelices. Tal vez el precio que pagan por «triunfar» no les compensa lo que pierden. Para medir el éxito, cada sociedad tiene sus parámetros, pero hay cuatro elementos que son permanentemente valorados: el poder, el dinero, la popularidad y el amor. Pero no todas las personas que tienen éxito en alguno de estos apartados, o en todos, son felices.
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Un espacio virtual para el encuentro, el diálogo y la reflexión en torno a la Sagrada Familia, las familias, la educación, la espiritualidad... desde el carisma y la pedagogía de San José Manyanet, fundador de la revista.
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Duró 40 minutos el coloquio de esta mañana, en Castel Gandolfo, entre Benedicto XVI y el presidente israelí Peres, que donó al Papa una Menorá de plata.
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